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Actividad ovárica, fertilidad y el Método de
la Ovulación Billings
Profesor Emérito James B.
Brown |
Las variantes del ciclo: Un Continuum
Se requieren
siempre aproximadamente 21 días, para que se produzca el proceso
ovulatorio fértil en forma completa, es decir, el comienzo de la fase de
crecimiento rápido de un folículo, su desarrollo, la ovulación, la
formación del cuerpo lúteo y su pérdida o desintegración (en la menstruación). En
un ciclo de 28 días, se necesitan aproximadamente 7 días para que los
valores de FSH aumenten hasta el nivel de umbral y un folículo comience su
fase de crecimiento rápido. Durante esos 7 días, se produce muy poco
estradiol, y la mujer experimenta varios días de un PBI después que
cesó su sangrado menstrual. Pueden ocurrir muchas variantes del ciclo
ovulatorio de 28 días. Se han observado ciclos completamente ovulatorios,
de tan sólo 19 días. En éstos, los valores de los estrógenos ya se
estaban elevando en el primer día del ciclo, indicando que ya en este
tiempo se estaba desarrollando un folículo, y que había comenzado la
fase fértil.
Por el contrario, se
puede demorar el ascenso de la producción de FSH hasta el valor de umbral, siendo
ésta una de las causas del prolongamiento de los ciclos. Mientras que los
niveles de FSH permanezcan por debajo de sa valor de umbral, ningún folículo
comenzará su fase de crecimiento rápido, se producirá muy poco
estradiol, y el cervix permanecerá sin estimulación. La mujer
experimenta una sucesión de días “secos” o días con un flujo
vaginal mínimo sin cambios (PBI). Sin embargo, a menos que la mujer haya
alcanzado la menopausia o tenga amenorrea permanente, la producción de
FSH se eleva por encima del nivel de umbral, y se pondrán en marcha los
eventos ovulatorios con la misma sincronización que en el ciclo de 28 días.
En otra variante,
los niveles de FSH sobrepasan el valor de umbral, se desarrolla un folículo, pero
éste no progresa hasta la ovulación. El folículo en desarrollo produce
estradiol, provocando el correspondiente cambio en el flujo vaginal. Los
niveles de FSH pueden luego regresar a los valores por debajo del umbral,
el folículo se degenera, los niveles de estradiol regresan a sus valores básicos
(línea de base), con un retorno del PBI seco. No se libera LH, no se
produce progesterona y no se identifica ni el PC ni el día Cúspide.
Dependiendo de la cantidad de estradiol producida y de la sensibilidad del
endometrio del individuo, puede haber ó no, suficiente estimulación
endometrial como para causar un sangrado de retiro de estrógenos. Si se
produce un sangrado, este es el del tipo anovulatorio (ver debajo). El
siguiente folículo que se desarrolle puede tener el mismo final, pero con
el tiempo, un folículo se desarrolla y progresa hasta alcanzar una
respuesta ovulatoria completa. En este caso, la mujer ve parches de
producción de moco cuando se desarrolla cada folículo en forma parcial y
los niveles de estrógenos están en consecuencia elevados, con un regreso
en el interín del PBI cuando el folículo se degenera y los niveles de
estradiol vuelven a la línea de base. Sin embargo, cuando se desarrolla
el folículo que finalmente ovulará, la producción de moco mos trará
entonces un desarrollo progresivo, y se reconoce rá el cambio de
progesterona y el día Cúspide. Así, la mujer puede concluir que ha
ovulado, puede calcular cuando entrará en la fase infértil postovulatoria
y predecir que la menstruación se producirá aproximadamente 14 días
después. Tales intentos transitorios de desarrollo folicular, antes de la
maduración folicular plena y la ovulación, constituyen otra causa de
ciclos largos.
En otra variante
posible, el ascenso de la producción de FSH por encima del umbral, se puede
detenerse antes que se exceda el nivel intermedio, los folículos permanecen
en un estado de estimulación crónica. La cantidad de estradiol secretada
se estabiliza en niveles por debajo de aquellos de la cúspide
preovulatoria. El flujo vaginal muestra características fértiles, de
acuerdo al nivel alcanzado de estrógenos, pero éstas no cambian
progresivamente. Si esta situación persiste, el endometrio
uterino estimulado se descompone, y produce un sangrado de rompimiento
(breakthrough bleeding). Los niveles de FSH pueden entonces descender por
debajo del umbral, los niveles de estradiol regresar a su línea de base y
el flujo vaginal retornar a un PBI seco. Sin embargo, más comúnmente, el
mecanismo de retroacción se corrige por sí mismo, los valores de
FSH comienzan a subir nuevamente, exceden el nivel intermedio y entonces
un folículo es lanzado hacia la ovulación con los mismos mecanismos,
sincronización y cálculo del día Cúspide, como en el ciclo ovulatorio
de 28 días. Esta situación es la causa del sangrado o goteo
preovulatorio. En verdad, es el rápido ascenso final del estradiol hasta
la cúspide preovulatoria, el que detiene el sangrado, y la mujer debería
ser conciente que ella está en una fase de alta fertilidad durante tal
sangrado, esto es, un sangrado que no ha sido previamente precedido
aproximadamente 14 días, por un cambio de progesterona (PC) identificable
por medio del moco.
En otras variantes del ciclo ovárico, un folículo
es lanzado hacia la ovulación, pero la liberación de LH es defectuosa.
Algunas veces, el mecanismo de liberación de esta hormona no funciona en
absoluto, no hay una aumento súbito de LH que resulta de los niveles elevados de estradiol, el folículo dominante tiene una vida
limitada, se degenera para y disminuye la producción de
estradiol, señalar el fin de la fase de rápido crecimiento del folículo,
produciendo un sangrado de retiro de estrógenos. Los niveles elevados de
estradiol hacen que se produzca moco, pero no se puede identificar un PC (ó
día Cúspide), ya que no hay aumento en la producción de progesterona.
Este es un tipo de actividad ovárica anovulatoria. En otra modalidad,
puede liberarse un poco de LH, pero no la cantidad necesaria para provocar
la ruptura (ovulación) del folículo impulsado, aunque suficiente
para causar una pequeña cantidad de luteinización del folículo, que a
su vez produce una minima cantidad de progesterona durante un corto período
de tiempo. Este fenómeno es conocido como folículo luteinizado sin
ruptura (LUF en inglés). No hay un día de cambio de la progesterona (ni
día Cúspide) claramente identificable (los síntomas no son muy definidos).
Un LUF puede ó no, ser seguido por un sangrado y, como en la variante
anterior, puede que el siguiente episodio de actividad ovárica sea un
ciclo ovulatorio fértil completo o una repetición de alguna variante.
Otra variación
se da cuando el aumento súbito de LH es suficiente para provocar la ovulación,
pero no es suficiente para producir un cuerpo lúteo completamente formado,
capaz de sostener un embarazo. Los niveles de progesterona se elevan por
encima de los registrados en un LUF, usualmente suficientes para definir
un PC. Sin embargo, dichos niveles no alcanzan los registrados en un
cuerpo lúteo totalmente formado, o bien llegan a los niveles
postovulatorios normales pero caen prematuramente, de modo que se produce
el sangrado dentro de los 10 días o menos después de la ovulación. El primer
caso es conocido como “fase lútea deficiente”, el segundo como
“fase lútea corta”. Ambos ciclos son ovulatorios pero infértiles,
son seguidos por la menstruación y se aplica la regla de la Cúspide. La
fase lútea deficiente puede estar asociada con alguna dificultad para
reconocer un PC y calcular el día Cúspide o dificultad en el diagnóstico
por análisis hormonal, y la fase lútea corta se reconoce por el
acortamiento del intervalo entre el día Cúspide y la menstruación. Un
ciclo que resulta en un embarazo continuado debe por
ese sólo hecho ser un un ciclo fértil normal. Sin embargo, cuando
los niveles de progesterona de la fase lútea de tal ciclo, están en el límite
inferior de la normalidad, es difícil distinguirlo de un ciclo con una fase lútea
deficiente. Esta distinción no es importante para evitar un
embarazo, pero sí es importante cuando se intenta lograrlo, porque los
niveles bajos de progesterona en forma persistente en la fase lútea,
pueden ser fortalecidos suministrando la droga clomifeno, y éste es un
medio importante de aumentar las tasas de embarazo en estos casos.
Se han descrito
estas variantes del ciclo, como si fueran entidades separadas. En realidad,
una desemboca en la siguiente, de modo que hay una gradación continua
desde la ausencia de actividad folicular (amenorrea), pasando por la
actividad folicular sin un aumento súbito LH (actividad ovárica anovulatoria),
luego la creciente maduración del mecanismo productor de LH, hasta
llegar a un ciclo ovulatorio completamente fértil. Llamamos a esta
gradación, un “continuum” de actividad ovárica. En la menarca, el
primer ciclo de sangrado es usualmente anovulatorio y puede demorar varios
años para que la respuesta de LH madure y comiencen los ciclos
ovulatorios fértiles. Lo contrario sucede cuando se aproxima la menopausia.
El retorno de la fertilidad después del parto y durante
el amamantamiento es similar al mecanismo en la menarca, pero los
intervalos de tiempo entre las variantes son más cortos. En las atletas,
una mujer con ciclos ovulatorios regulares, muestra frecuentemente cambios
durante los tiempos de entrenamiento intensivo, primero a
fases lúteas deficientes, luego a LUF, anovulación y finalmente
amenorrea y se revierte a
ciclos ovulatorios completamente fértiles unos pecos meses después de abandonar
el entrenamiento. Las variantes del ciclo no
necesariamente se repiten siempre de ciclo a ciclo.
Por ejemplo, al
aproximarse la menopausia o durante situaciones de estrés, la mujer puede
experimentar períodos de amenorrea o una serie de ciclos anovulatorios o
LUF, intercalados con ciclos ovulatorios completamente fértiles. Ya que
un embarazo sólo puede resultar de un ciclo ovulatorio completamente
desarrollado, uno esperaría que todos los días en que las otras
variantes del ciclo estuvieran en desarrollo, pudieran ser utilizados para
las relaciones sexuales, si la intención es evitar el embarazo. El
problema es que el desarrollo de estas variantes infértiles del ciclo, es
lo mismo como los ciclos ovulatorios y el hecho que sean en verdad infértiles,
sólo puede ser detectado en retrospectiva mente, por la ausencia de un PC
evidente o un acortamiento de la fase lútea. Por eso, se requiere
vigilancia en todo momento y se aplican las Reglas de los Primeros Días
hasta que se vea un PC con claridad. Las variaciones en los ciclos no se
deben ser consideradas anormales, ellas son respuestas normales al
ambiente para asegurar que no se produzca el embarazo bajo condiciones muy
desfavorables para la madre y el feto. Poder identificar una variante infértil
del ciclo mientras todavía está en proceso, es el objetivo de futuras
investigaciones.
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