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Actividad ovárica, fertilidad y el Método de
la Ovulación Billings
Profesor Emérito James B.
Brown |
Prólogo
John J Billings and Evelyn L Billings
Las primeras etapas del desarrollo del Método de
la Ovulación Billings fue el producto de la investigación clínica, que
se inició en Melbourne en 1953, con el uso y evaluación del método del
ritmo-calendario para evitar el embarazo. Ese es esencialmente un “método
de la menstruación”, que requiere que la mujer esté teniendo ciclos
menstruales y que estos ciclos varíen muy poco en su duración. Algunos años
más tarde se añadió el método de la temperatura corporal basal (TCB)
para lograr una mayor efectividad en la postergación de embarazo, al
menos en la fase postovulatoria. El método de la TCB tenía la ventaja
adicional de ayudar a las mujeres con ciclos irregulares a evitar la
medicación anticonceptiva, la cual estaba siendo promocionada desde los años
60. Este método puede ser descrito como un “método hormonal”
relacionado con el aumento de la progesterona, que usualmente empieza unas
pocas horas antes de la ovulación. El aumento de la temperatura no está
relacionado en forma precisa con el aumento de la progesterona y en
algunos ciclos sucede, que a pesar de confirmarse la ovulación por la
medición de las hormonas ováricas, no hay ningún aumento de la
temperatura en absoluto. Tampoco hay una relación constante entre el
registro de la temperatura y el momento de la ovulación, de cualquier forma que se interprete el patrón térmico. Más aún, el registro térmico está
sujeto a influencias que no tienen ninguna relación con la ovulación, y
además no proporciona ninguna información respecto a la fase
preovulatoria del ciclo.
Las deficiencias de estos métodos, nos condujeron al estudio de la
actividad del cervix del útero durante el ciclo, y al descubrimiento de
que, virtualmente todas las mujeres fértiles observan, o pueden ser
entrenadas para observar, la secreción de un particular patrón de moco
proveniente del cervix alrededor del tiempo de fertilidad; que se manifiesta
en la vulva como un flujo vaginal. Se continuó utilizando la combinación
ritmo-temperatura, mientras se hacían cuidadosas observaciones para
determinar aquellos días en el ciclo, cuándo es posible para la mujer
quedar embarazada. Fue solamente después de la
autoobservación del patrón mucoso y la aplicación de las reglas
apropiadas según el deseo de la pareja, de lograr o evitar el embarazo
en el ciclo, que los cálculos del ritmo-temperatura fueron abandonados.
Hacia 1962 se tomó la decisión de publicar un libro con estos estudios y
las conclusiones alcanzadas.
Fue el mismo año, 1962, que el Dr. James Brown tomó un nombramiento en
el Royal Women´s Hospital de Melbourne. Su reputación internacional que
había adquirido en Edinburgo, Escocia, particularmente en el desarrollo
de un método para medir los metabolitos de estrógenos y progesterona en la
orina, lo había precedido. Poco tiempo después, le informamos sobre
nuestro trabajo en Melbourne y le pedimos si él podía someter todas
nuestras conclusiones a la evaluación de sus técnicas de laboratorio.
Inmediatamente accedió a nuestra petición y durante los 38 años que
han pasado desde esa primera reunión, hemos tenido la dicha de contar con
su activa colaboración y consejo. El realizó inmediatamente las mediciones
diarias de los metabolitos de estrógenos y progesterona en orina de
dos mujeres, que confirmaron nuestras concluciones, y esta información se
agregó al contenido del libro, que fue publicado en 1964. Decidimos
llamar a este nuevo método, el Método de la Ovulación, para enfatizar
que la atención ahora se alejaba de la menstruación y se dirigía a la
ovulación, la cual es el evento más importante del ciclo femenino.
Se había notado que las características
de la secreción mucosa, determinadas por la sensación producida por su
presencia en la vulva y por cualquier observación visual que pudiera ser
hecha, define un patrón cambiante. Ahora esto podía ser relacionado con
los patrones hormonales, empezando con el aumento progresivo de los estrógenos
hasta definir un máximo nivel (cúspide), aproximadamente un día antes de lo
que ahora era descrito como el día Cúspide, en el cual se daba la máxima
posibilidad de que una mujer quedara embarazada. Esto era rápidamente
seguido por un cambio en las características físicas del moco, el cual
estaba ahora reflejando el aumento de la progesterona, justo antes de la
ovulación. En la fase preovulatoria, los días previos al desarrollo del
síntoma mucoso, fueron reconocidos como infértiles y después de la fase
fértil, se estableció que el resto del ciclo era también infértil,
después de permitir una cuenta de 3 días pasado el síntoma mucoso.
Estas conclusiones fueron alcanzadas después de un cuidadoso estudio de
varios años, llevado a cabo con parejas que estaban ahora ansiosas por
lograr el embarazo, y mantenían una sola relación sexual en los días de
posible fertilidad en ciclos sucesivos, retrocediendo un día por ciclo a partir
del cuarto día después del día Cúspide.
El tiempo preciso de la ovulación,
era ahora capaz de ser determinado por las mediciones diarias de los
metabolitos de estrógenos y progesterona. Era claro que la ovulación
ocurre en el día del síntoma cúspide o al día siguiente, raramente en
el segundo día después de la cúspide, así que, para permitir la
posibilidad de una supervivencia del óvulo de 24 horas, tenía que
aplicarse una cuenta de 3 días después del síntoma cúspide, para
asegurarse que al inicio del cuarto día postcúspide, cada mujer había
ovulado y el óvulo se había desintegrado. De este modo, la anterior
recomendación de evitar las relaciones sexuales durante los tres días
siguientes al final del patrón mucoso, se traducían ahora en forma más
precisa, a una cuenta de 3 días después del síntoma mucoso del día Cúspide,
para permitir la desintegración del óvulo.
Al poco tiempo después que había iniciado la
colaboración del Dr. Brown, la Dra. Evelyn Billings se unió también a
la investigación. Al principio, el trabajo estaba en manos del Dr. John
Billings, quién trabajaba con la ayuda de un experto consejero
matrimonial, el Rev. Maurice Catarinich. La Dra. Evelyn Billings realizó
una investigación de mujeres premenopaúsicas, logrando el reconocimiento de
la infertilidad, aún en presencia de un flujo diferente al moco cervical.
Existe una variedad de flujos, y fue capaz, con la invalorable asistencia
del Dr. Brown, de demostrar que estos flujos indicaban infertilidad,
cuando, permanecían
sin cambios y no se registraba sangrado durante un tiempo de 2 semanas. Estos flujos indicativos de
infertilidad, complementaban ahora a los días infértiles de sequedad,
los “días secos”, cuando no hay ningún flujo en absoluto.
Poco tiempo después, se le otorgó
al Dr. Brown un puesto de profesoriado personal dentro de la Universidad de
Melbourne, como un honor especial por su trabaja excepcionale laboratorio,
como Director del Laboratorio de Investigación del Royal Women´s
Hospital. El ahora estuvo involucrado en el desarrollo de lo que llamó un
Monitor ovárico, un aparato que pudiera medir rápidamente y exactamente
los metabolitos de estrógenos y pregnandiol en una muestra de orina
cronometrada, obteniendo valores que reflejen exactamente los niveles de
estrógenos y progesterona circulantes. El Monitor se puede usar en el
laboratorio ó aún por una mujer en su propia casa. Ha sido de inmenso
valor al ayudar a parejas aparentemente estériles a lograr el embarazo,
y es también muy útil para confirmar todos los principios básicos y las
reglas de MOB, y para investigar las causas de cualquier sangrado uterino
inexplicable y otros trastornos ginecológicos.
Fue en los años 70, cuando nos enteramos de la
excelente investigación del Profesor Erik Odeblad, del Departamento de
Biofísica médica de la Universidad de Umea, en Suecia. El estavo estudiando las propiedades biofisicas de varias secreciones
cervicales, y estaba comenzando a definir diferentes tipos de moco, cada
una con funciones propias. El también ha colaborado con el Prof. Brown y
con nosotros, por más de 20 años hasta el día de hoy. Gradualmente
fuimos claramente conscientes que la supervivencia y el transporte espermáticos
dentro del sistema reproductivo de la mujer, eran críticamente
dependientes a la presencia de un patrón mucoso sano.
Una característica importante de
estas disciplinas dentro de la investigación médica- los estudios clínicos
del síntoma del moco cervical, el patrón hormonal ovárico y las
características físicas de los diferentes tipos de moco cervical- es que
han mostrado una congruencia notable. No hay contradicción entre ninguno
de los resultados obtenidos en proyectos individuales o en colaboración.
Ahora es una práctica común determinar las fases de los ciclos y la
ocurrencia de la ovulación por ecografías, pero es más fácil y más
preciso hacerlo por medio del Método de la Ovulación Billings, como se
le llama actualmente, siguiendo la recomendación de un Comité de la
Organización Mundial de la Salud.
La mujer que conoce el MOB siempre
sabrá el día en que ha concebido y esto le permitirá hacer una estimación
confiable de la fecha probable de parto. Esto protege a la mujer de
interferencias imprudentes con el embarazo, cuando los cálculos se
realizan a partir de la fecha de la última menstruación.
También se debe puntualizar que el
estudio de la PFN, ofrece posibilidades especiales de investigación,
debido a que la salud ginecológica de la mujer no ha sido distorsionada,
ni su fertilidad suprimida por ninguna medicación que haya sido
suministrada ó algún instrumento ú operación quirúrgica. Hay por lo
tanto oportunidades para estudiar cualquier cambio de lo normal: infertilidad,
sangrado irregular, trastornos por quistes ováricos o tumores,
infecciones vaginales y situaciones parecidas.
El trabajo del Profesor Brown ha
abarcado muchas áreas de interés para la ciencia médica, más allá de
su gran servicio a la PFN. Desarrolló explicaciones validas impresionantes
, sobro la interacción entre las hormonas pituitarias y las
ováricas, tanto en el ciclo fértil normal como en aquellas incidencias
de alteraciones fisiológicas y patológicas de éste. Hizo observaciones
muy interesantes sobre la FSH y los niveles de estrógenos en la
menopausia y posteriormente. Explicó la acción de la prolactina al
demorar el regreso de la fertilidad durante un tiempo variable después
del alumbramiento y el establecimiento del amamantamiento. Hizo
interesantes observaciones de la supresión progresiva de la fertilidad en
las mujeres bajo ejercicio físico extremo durante un largo período de
tiempo, por ejemplo, en aquellas involucradas en carreras de maratón y el
largo entrenamiento requerido para dichas pruebas atléticas. Sus estudios
sobre la infertilidad influenciaron sus opiniones con relación al síndrome
de ovarios poliquísticos. Tuvo interés en los niveles de estrógenos en
mujeres que desarrollaron cáncer de mama y sospechó que la acumulación
de material carcinogenético en los conductos mamarios, podía ser una
causa de dicho cáncer, apuntando que este riesgo se evitaba por el
embarazo y la lactancia. Fue uno de los primeros en reconocer que ciertos
trastornos adreno-genitales pueden causar un nivel elevado de progesterona
en el sistema circulatorio, y a través de su ayuda para aquéllos que
realizaban estudios de los niveles de prolactina e infertilidad, se supo
que un nivel elevado de prolactina, puede resultar de tumores de la
pituitaria y la ingestión de ciertas drogas.
Esta monografía ha sido escrita
para ayudar a las mujeres a entender por qué las Reglas del MOB son como
son, y para darles la confianza de que ellas tienen el control de su
fertilidad en todo momento. Sin embargo, esta monografía es más que eso.
Debiera de llegar a ser reconocida como un clásico en la literatura médica.
Es un ejemplo de la contribución del Profesor Brown a la protección y
restauración de la salud de las mujeres, con particular referencia a sus
capacidades para concebir y nutrir niños.
Su magnífico trabajo científico ha sido de valor inestimable, no
sólo para las disciplinas de obstetricia y ginecología, sino
especialmente para la dignidad y autoestima de todas las mujeres del mundo.
John J. Billings & Evelyn L. Billings Kew, Victoria 3101 April
2000
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