Actividad ovárica, fertilidad y el Método de la Ovulación Billings
Profesor Emérito James B. Brown

Las Reglas del Método de la Ovulación Billings

Reglas de los Primeros Días para evitar el embarazo

Para evitar el embarazo, el MOB aplica 4 reglas, tres reglas de los primeros días y la regla de la Cúspide. Las Reglas de los primeros días han sido formuladas para proporcionar la predicción más temprana posible de la ovulacion, y permitir la supervivencia espermática más larga posible. Como el MOB se basa en la sensación vulvar, y se requiere tiempo para que las secreciones drenen al área vulvar, se necesita que transcurra cierto tiempo con la mujer en posición vertical para una identificación precisa. Además, el fluido seminal oculta las observaciones, y se necesita ser absorbido o drenar hacia fuera, antes que puedan realizarse observaciones exactas. Por lo tanto, para conseguir estos dos requisitos en todos los tipos de actividad ovárica, las Reglas de los Primeros Días establecen lo siguiente:

  1. Los tiempos de sangrado menstrual intenso ú otros tipos de sangrado, ocultan los síntomas del flujo, por eso no están disponibles para las relaciones sexuales. El coito podría reanudarse hacia el final del sangrado menstrual, (esto es un sangrado que se produce después de un PC y día Cúspide evidentes) cuando es ligero o hay solo unas gotas, contal que no se ocultan los síntomas de fertilidad.

  2. Cuando se identifica un PBI, se pueden mantener relaciones sexuales por las noches, pero no dos noches seguidas (noches alternas).

  3. Cuando se observa cualquier el PBI cambio en sea de flujo o sangrado, la pareja espera sin mantener relaciones sexuales. Si regresa el mismo PBI, las relaciones sexuales se pueden ser reanudadas a partir de la cuarta noche después del regreso del PBI. Esta es la regla “Espere y vea, 1-2-3”.

Usualmente el cambio a partir de un PBI es progresivo, con un flujo que cambia diariamente y teniendo características cada vez más fértil, siendo la resbalosidad la cualidad final más importante. La fase de posible fertilidad comienza con el primer cambio a partir del PBI (el ER) y desde allí debe observarse la abstinencia genital. En ciclos cortos, es posible no tener tiempo suficiente después del sangrado para identificar un PBI antes que un folículo comience a desarrollarse, en cuyo caso no habrá días preovulatorios disponibles para las relaciones sexuales. Ocasionalmente, durante el tiempe de lactancia o al aproximarse la menopausia, un PBI puede cambiar a otro PBI de características más fértiles. En este caso, se necesita un tiempo de “espere y vea” de dos semanas, antes de asumir que dicho cambio es en verdad un nuevo PBI y antes de reanudar las relaciones sexuales. La mujer nota que el cambio no es progresivo (“no va a ningún lado”). Cuando no hay un PC que proporcione el reconocimiento del día Cúspide, la mujer continúa aplicando las Reglas de los Primeros Días.

La Regla de la Cúspide para evitar el embarazo

El día cúspide es el último día en que se percibe un flujo con características fértiles (sensación resbalosa), antes del cambio de progesterona (PC). Es, por lo tanto, determinado retrospectivamente por dicho cambio. La Regla de la Cúspide establece que las relaciones sexuales pueden reanudarse en la cuarta mañana después del día Cúspide. Las relaciones sexuales se pueden mantenerse a toda hora, desde entonces y hasta la siguiente menstruación. La Regla de la Cúspide provee un margen de seguridad mínimo muy bien comprobado, entre la reanudación del coito al comienzo de la fase infértil postovulatoria y el día Cúspide, que es el día de máxima fertilidad.

Logro del embarazo

Para lograr el embarazo, la pareja debería tener relaciones sexuales en el día cúspide, o sea el día de máxima fertilidad. Sin embargo, el día cúspide se identifica retrospectiva mente por el cambio de progesterona, y, además, las relaciones sexuales en el día cúspide producen fluido seminal que oculta este cambio. Por lo tanto, en estas circustancias, no se puede determinar con certeza el día Cúspide. Lo mejor que se puede hacer es mantener relaciones sexuales cuando el flujo parece estar en su máximo de fertilidad, principalmente cuando se siente una sensación resbalosa en la vulva. Esto es comprendido más claramente por aquellas mujeres que han tenido experiencias previas con sus síntomas para evitar el embarazo. Cuando se procede de este modo y no resulta un embarazo, la pareja usualmente comienza a desesperarse y quiere saber la razón. La fertilidad es uno de los fenómenos más variables de la actividad humana y es la suma total de la fertilidad de ambos miembros de la pareja.

Las parejas más fértiles son aquellas en las que el varón produce el esperma más fuerte y abundante y la mujer proporciona la producción de moco cervical más duradera y de mejor calidad, para nutrir los espermatozoides. Tales parejas conciben después de casi cualquier relación sexual durante la fase fértil, con una tasa de embarazo de aproximadamente 70% por coito durante la fase fértil. En el otro lado del espectro, la interacción combinada esperma/moco puede ser tan pobre, que el esperma sólo tenga habilidad fertilizante por unas pocas horas de producción de moco óptimo, muy cerca de la ovulación. Estas parejas se seleccionan a sí mismas y son el grupo principal que se presenta con problemas de infertilidad. Ellas tienen una probabilidad de concepción de aproximadamente el 10% por ciclo y por lo tanto, sin una precisa sincronización del coito, tardarían varios años de intentos antes que la mayoría logre el embarazo. Cuando la concepción no se ha producido luego de seis ciclos exitosamente sincronizados según los síntomas del MOB, puede ser valioso utilizar métodos aún más precisos para elegir el mejor momento de las relaciones sexuales, como los kits de LH o el monitor ovárico de uso hogareño. No poder concebir cuando se lo desea es estresante y por lo tanto favorece la infertilidad. Debe recordarse que, sin tomar en cuenta unas pocas situaciones como las trompas de falopio bloqueadas, esperma ausente y anovulación continua, la mayoría de las parejas concebirán finalmente sin ayuda. Sin embargo, las expectativas modernas son de resultados inmediatos y por lo tanto, la principal función de las técnicas de reproducción asistida, es reducir el tiempo de espera para la concepción.

Se ha visto que las reglas del MOB cubren efectivamente todos los tipos de actividad ovárica hasta ahora descubiertos. Se debe enfatizar que el MOB reconoce un sólo tipo de ciclo, esto es, el ciclo ovulatorio en el cual se observa un PC que provee cálculos de un día Cúspide, y por lo tanto termina con la menstruación. Esto incluye el ciclo ovulatorio plenamente fértil y los ciclos ovulatorios infértiles con fase lútea deficiente o corta. El primer día de menstruación se cuenta como el primer día del ciclo. El sangrado que se produce sin un día cúspide precedente, no se cuenta como el final de un ciclo, sino que es considerado todavía como la primera parte de un futuro ciclo ovulatorio (posiblemente fértil). Por eso, el énfasis en el MOB está puesto en la fertilidad cíclica. Esto es lo contraste con otras definiciones que se refieren a ciclos de sangrado o ciclos de actividad ovárica. Así es posible tener ciclos ovulatorios o anovulatorios de sangrado o de actividad ovárica.

En nuestro trabajo de medición de la producción de hormonas, el término “ciclo” se aplica al crecimiento y regresión de los folículos dentro de los ovarios, ya sea que ovulen o no, por medio de la medición del ascenso y caída de la producción de estrógenos y progesterona. Así este uso del término “ciclo” se refiere a la actividad ovárica cíclica, la cual está relacionada pero no es idéntica a una fertilidad cíclica. El MOB hace esta distinción para disuadir a las mujeres del viejo hábito de concentrarse en los síntomas de sangrado, que no proveen información, y hacerlas concentrar en los síntomas de fertilidad, que son los que realmente importan. Además, el MOB se concentra en los patrones de flujo, los cuales reflejan los eventos ováricos dinámicos subyacentes, asociados con la fertilidad e infertilidad, más que en las descripciones detalladas de los flujos, las que varían de mujer a mujer.

OBRAS de investigaciónes

El MOB fue desarrollado sólo después de una completa evaluación de los métodos de PFN disponibles a finales de los años 50, incluyendo el método del ritmo y el uso de la TCB, y habiendo encontrado que ninguno de ellos podría competir en eficacia y aceptabilidad, con la recientemente desarrollada píldora anticonceptiva. Se llegó a este entendimiento anteriormente explicado, de la utilización de los síntomas del flujo vaginal para reconocer la fertilidad, como se aplica en el MOB, después de más de 30 años de investigación intensa, con muy poco apoyo de fondos subvencionados. Primeramente, las observaciones fueron realizadas por las mujeres mismas mientras se desarrollaban las reglas y se usaban en la práctica. Algunas mujeres que planeaban quedar embarazadas fueron voluntarias para examinar su fertilidad en días cercanos al día Cúspide y todos los embarazos fueron cuidadosamente evaluados en cuanto a la ubicación de la relación sexual que lo produjo. En segundo lugar, el profesor Erik Odeblad, en Suecia, ha realizado años de investigación pionera al clasificar el moco cervical y determinar el significado de cada tipo en el proceso de fertilidad. En tercer lugar, el estudio aquí desarrollado sobre la relación entre los cambios del moco, la actividad ovárica y la fertilidad, involucró aproximadamente 750.000 análisis hormonales, tanto para evitar como lograr el embarazo, incontables observaciones de ultrasonido y el uso monitoreado de FSH, LH (HCG) y clomifeno en la inducción de la ovulación. Ha sido necesario un estudio tan grande, porque aproximadamente el 90% de los ciclos ováricos son ovulatorios y las otras variantes representan el 10% restante.

El ciclo ovulatorio ha sido extensamente estudiado por numerosos investigadores, pero las otras variantes han sido enormemente pasadas por alto. Esto es porque estas otras variantes no son predecibles y se necesita estudiar gran número de ciclos para documentarlas y determinar su mecanismo, frecuencia e impacto en los síntomas mucosos y la fertilidad. Para acelerar el estudio, se concentró la investigación en aquellos momentos donde son más comunes las variaciones, principalmente la menarca, estrés, infertilidad, después del parto, amamantamiento y la aproximación de la menopausia. Puesto que la PFN opera con un sistema reproductivo intacto y en funcionamiento, ha sido importante poder estudiar todos los tipos de actividad ovárica que se producen en las mujeres, de modo que se puedan reconocer con certeza los tiempos de posible fertilidad e infertilidad absoluta, y para que se comprenda el pleno potencial del método. Todo el trabajo involucrado en el desarrollo completo de los métodos modernos de PFN, necesariamente ha sido mucho más extenso y exigente que el requerido para otros métodos de planificación familiar, los cuales son diseñados para interferir en forma predecible con los complejas procesos de la reproducción, siendo el principal requerimiento de investigación, determinar la eficacia, aceptabilidad y minimizar los efectos secundarios dañinos. Se debe afirmar que muchas de las investigaciónes en PFN han sido conducidas en paralelo con la investigación sobre reproducción asistida, y que cada campo ha realizado contribuciones importantes al otro. En efecto, es improbable que se obtenga el pleno potencial de cada campo, sin la información provista por el otro. Esta es la dirección de las futuras investigaciones.

 

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