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Actividad ovárica, fertilidad y el Método de
la Ovulación Billings
Profesor Emérito James B.
Brown |
1. Sangrado Vaginal
Cada mujer esta instruída en el registro de su patrón de sangrado y éste
ha sido el método usado para evaluar la actividad ovárica desde el
comienzo de la raza humana. El inicio del sangrado vaginal señala la
menarca y su cese marca la menopausia. El embarazo se reconoce cuando la
menstruación regular deja de producirse abruptamente. El sangrado fisiológico
es el resultado del desprendimiento del revestimiento interno del cuerpo
del útero (endometrio) después de la estimulación hormonal de los estrógenos
y la progesterona producidas por los ovarios durante la actividad ovárica.
Usualmente es el resultado de la supresión de la actividad de los estrógenos
y la progesterona al final de un ciclo ovulatorio. Tal sangrado se
denomina menstruación. El sangrado también puede deberse sólo a la
actividad estrogénica, producida por un folículo ovárico que no ha
ovulado. Este es llamado sangrado anovulatorio.
El
sangrado es el resultado final de la actividad ovárica, pero da poca información
sobre los eventos ováricos que lo han precedido y ocurre a niveles
variables de supresión
hormonal. En un ciclo ovulatorio, el momento de la ovulación puede
calcularse alrededor de 11 a 16 días antes del comienzo de la siguiente
menstruación. Las mujeres con ciclos menstruales que son lo
suficientemente regulares como para que la fecha de la menstruación
siguiente sea predecible, también pueden predecir la fecha de la ovulación
por este mismo cálculo. Esta es la base de los cálculos del Ritmo,
el cual fue usado en los primeros métodos de PFN. Sin embargo ninguna
mujer es completamente regular durante toda su vida reproductiva y aún
para las más regulares, eventualmente se presentan errores en los cálculos,
particularmente durante tiempos de estrés, lactancia y la proximidad de
la menopausia.
2. Moco Cervical y flujos vaginales relacionados
Los estrógenos liberados por los ovarios durante la actividad ovárica,
causan la secreción del moco en el cuello uterino y también originan el
crecimiento y desprendimiento de la células epiteliales del revestimiento
vaginal, pero esto depende las respuestas obtenidas, del grado de actividad ovárica
y de la cantidad de estrógeno producido. Estos dos sitios (cuello y
vagina) son más sensibles a la acción de los estrógenos que el
endometrio, y pueden observarse cambios aún cuando la actividad ovárica
y los niveles de estrógenos producidos sean insuficientes para causar
sangrado, tal como ocurre en el tiempo previo a la menarca. Estos sitios
son las fuentes de las secreciones vaginales utilizadas para valorar la
fertilidad e infertilidad en todos los métodos modernos de PFN,
incluso el MOB. La forma en que el
MOB lo hace, es única.
Mientras la mujer está en posición vertical, por ejemplo cuando está haciendo sus actividades diarias
normales, las secreciones vaginales drenan hacia la zona vulvar, siendo
allí percibidas ya sea como una sensación seca, pegajosa, o progresivamente
resbalosa. La mujer está continuamente consciente de estas sensaciones sin
pensar deliberadamente en ellas o sin investigarlas, y al comprender su
significado, está al corriente de la actividad ovárica subyacente y de
su fertilidad a lo largo del día. Mientras la mujer está dormida las
secreciones no fluyen, por lo que se requiere que la mujer esté en posición vertical un
tiempo para que la sensación sea percibida. Cuando no hay actividad ovárica
y no se producen estrógenos, usualmente no hay secreción y la sensación
es de sequedad, la cual persiste a lo largo del período de inactividad
("Patrón Básico Infértil de sequedad" o "PBI seco").
Por otra parte, una
mujer puede notar un flujo ligero sin cambios en este tiempo. Este PBI se
debe a pequeñas cantidades de moco desprendidas del tapón mucoso del
cuello cervical. Cuando hay actividad ovárica (folicular) de pequeña
magnitud que no progresa, se producen pequeñas cantidades de estrógenos
en forma continua, originando un flujo que proviene principalmente de las
células del epitelio vaginal (“PBI de flujo”). Una mayor actividad ovárica,
la cual todavía no progresa, causa niveles más altos y constantes de
producción estrogénica, originando una pequeña aunque constante secreción
de moco cervical. Este
tercer PBI, usualmente ha sido detectado sólo durante el amamantamiento y
al aproximarse la menopausia. De este modo, los 3 patrones de infertilidad
son el resultado de niveles diferentes de producción de estrógenos,
y su característica esencial es la cantidad de estrógenos
secretados que permanece por un período de tiempo. La variación de
un nivel de estrógenos a otro se reconoce por el cambio en el tipo de
flujo, pero tanto el cambio como la nueva secreción no muestran una
progresión (“no van a ningún lado”) y así difieren marcadamente de
los cambios en los niveles estrogénicos y las secreciones que se observan,
durante la evolución que conduce a la ovulación. Una vez
que se establece el PBI se aplican las Reglas de los Primeros Días para
las relaciones sexuales.
Antes
que pueda producirse la ovulación, un folículo conteniendo un óvulo,
debe iniciar y completar su fase de rápido crecimiento, y ésto origina
profundos cambios en las secreciones vaginales. La producción de estrógenos
se eleva desde un nivel basal correspondiente a una actividad folicular mínima
o ausente y aumenta durante la fase de rápido crecimiento, a un ritmo de
aproximadamente 1,5 veces por día, durante un período de 5 a 6 días.
Esto resulta en un cambio inmediato a partir del PBI (“alza o incremento
de estrógenos” o “ER”, por sus siglas en inglés: “estrogen
rise”) seguido por un patrón mucoso rápidamente cambiante. Así,
cualquier cambio en el PBI puede anunciar, ya sea el inicio de otro PBI
asociado con otra fase de infertilidad ó, más comúnmente, el inicio de
una fase de crecimiento rápido de un folículo, asociada con la fase fértil
del ciclo y la ovulación inminente. En consecuencia, en este momento se
requiere un período de abstinencia basado en “esperar y observar”
para poder distinguir entre las 2 posibilidades.
Cuando
un folículo avanza hacia la ovulación, el incremento de la secreción de
estrógenos origina cambios importantes en las características del moco
cervical, descriptos ya en otras oportunidades (moco con características
fértiles). El rasgo fundamental de este moco, es que cada día cambia
adquiriendo características más fértiles, en consonancia con el aumento
de producción de estrógenos del folículo en desarrollo, y su
característica final importante es la sensación resbalosa (lubricación).
Este síntoma mucoso progresivo marca la fase fértil del ciclo. Si el
objetivo es evitar el embarazo, la identificación del momento de cambio a
partir del PBI precedente (el ER), proporciona el tiempo suficiente para
cubrir el período de vida fertilizante máximo del esperma, antes que el
óvulo esté disponible para la fertilización en la ovulación.
El aumento súbita de LH que inicia la ovulación del folículo desarrollado,
también hace que éste produzca la segunda hormona ovárica, la progesterona.
Esta secreción al principio es pequeña aunque significativa y luego
aumenta rápidamente después de la ovulación. La progesterona revierte
totalmente la acción de los estrógenos en el cervix y el epitelio
vaginal y hace que las secreciones pierdan rápidamente sus características
fértiles. Este cambio debido a la progesterona (“cambio de progesterona”
o “PC”, por sus siglas en inglés “progesterone change”) se reconoce
fácilmente. Es un síntoma muy importante, porque muestra definitivamente
que la ovulación está ocurriendo y que está íntimamente relacionado
con ella. Con este conocimiento, se pueden pronosticar los eventos
restantes del ciclo ovulatorio confiadamente.
El MOB utiliza el término Día Cúspide para el día de máxima
fertilidad y lo define como el último día de moco con características fértiles
(sensación resbalosa) antes del PC. El día Cúspide no es necesariamente
el día de máxima producción de moco y no es raro que una mujer perciba
la sensación resbalosa por la mañana y que ésta sea seguida por el PC,
que progresa durante el día. En este caso el día cúspide y el PC se
reconocen en el mismo día. La ovulación ocurre en el día Cúspide o en
el día del PC, ú ocasionalmente al día siguiente. Así, el PC localiza
la ovulación en un rango de +/- 24 horas. La regla del MOB para calcular
el final del período fértil a partir del día Cúspide y la entrada en
la fase infértil postovulatoria (la Regla de la Cúspide) contempla dicho
rango y la vida fertilizable del óvulo. Cuando se ha alcanzado esta fase
infértil postovulatoria, no es posible el embarazo luego de un coito por lo que todos los días están disponibles para las relaciones
sexuales hasta el inicio de la siguiente menstruación.
De
este modo la fase fértil del ciclo (“la ventana de
fertilidad”), se puede reconocerse por el primer cambio en las características
del flujo a partir de un PBI (el ER), el cual progresa hacia características
fértiles, en consonancia con el incremento de la producción de estrógenos.
La ovulación puede ser reconocida por el cambio de la progesterona (el
PC) y el final de la fase fértil se puede calcular a partir de éste.
Las letras en las palabras (en inglés) “prompt
day” resumen los fenómenos ocurridos en el día del PC, esto es, la
subida de la progesterona (progesterone
rise), la ovulación y el final
del flujo mucoso (ovulation and
mucus past), hoy (today). El
MOB añade 3 días después del día Cúspide, para estar 100% seguros que
los días infértiles postovulatorios han sido alcanzados.
Además de identificar la actividad ovárica subyacente y localizar el
momento de la ovulación, el moco cervical con características fértiles
es esencial en sí mismo para la fertilidad, siendo necesario para
mantener la capacidad fertilizante del esperma y para su pasaje desde la
vagina a través del cuello del utero hasta las trompas de Falopio. Cuando se acerca
la menopausia, el cuello del utero envejecido puede perder la capacidad de respuesta
a los estrógenos, de modo que no se observa moco aún cuando la ovulación
esté produciéndose. Tales mujeres son infértiles. Sin embargo, en estas
circunstancias se requiere realizar cuidadosas observaciones, por si se ha
pasado por alto una diminuta secreción de moco, que confiera un pequeño
período de fertilidad. La ausencia de moco o su pobre secreción antes de la
ovulación, en una mujer que está siendo investigada por infertilidad, es
a menudo la causa de la infertilidad. Se debería recordar que la inhibición
de la secreción del moco cervical es un mecanismo de acción importante
de la píldora anticonceptiva, a través de los progestágenos que
contiene.
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