Enseñar todos los indicadores no es lo mismo que enseñar todos los Métodos- Algunas aclaraciones

Dr E.L.Billings AM, MBBS, DCH (Lond.) Agosto de 1994
   

Updated Tuesday, 02-May-2006 11:47:57 CDT
Ó Ovulation Method Research and Reference Centre of Australia

  1. Introducción
  2. Elección del método de Planificación Familiar Natural (PFN)
  3. Indicadores de uso corriente en la planificación familiar natural
  4. Estudios iniciales
  5. El indicador de la Temperatura Corporal Basal (TCB)
  6. El indicador del moco cervical
  7. La TCB a veces es un indicador útil
  8. Otros indicadores
  9. Pruebas de campo del Método de la Ovulación Billings (MOB)
  10. SIDA, preservativos y el Método de la Ovulación Billings
  11. Comentarios finales
  12. Referencias bibliográficas
  Introducción

El Secretariado de Planificación Familiar Natural de la ACSWC (Australian Catholic Social Welfare Commission) ha preparado recientemente un documento que contiene varias recomendaciones referidas a la prestación del servicio de enseñanza de métodos de Planificación Familiar Natural. Se ha designado un equipo de coordinadores para que trabajen estrechamente junto a grupos de instructores del Método de la Ovulación Billings (MOB) y del Método Sintotérmico (MST). Estos coordinadores en su mayoría son instructores de uno ú otro método, y por lo tanto sería deseable que dentro de lo posible, todos ellos pudieran entender ambos métodos. Una de las sugerencias hechas por el Secretariado de la ACSWC fue que los instructores deberían enseñar todos los métodos y luego invitar a las parejas a que elijan el que desean usar. Este punto de vista necesita un análisis particular a la luz de la historia de las metodologías y al desarrollo del Método de la Ovulación. La Organización Mundial de la Salud (OMS) anexó el nombre de Billings al Método de la Ovulación para preservar su autenticidad.

Estas notas se han preparado para explicar y enfatizar porqué el MOB debe ser mantenido separado de los otros métodos naturales. Es sumamente importante y beneficioso para los instructores de PFN que entiendan claramente las razones de esta separación de los métodos. También debe entenderse que los métodos disponibles son diferentes y por qué un indicador no constituye por sí mismo un método. Es importante alentar a los instructores de PFN que enseñen la metodología que mejor conozcan técnicamente y en la cual tienen más confianza. Por encima de todo, es aconsejable que como instructores de PFN enseñemos con amor, no sólo a las parejas quienes en nuestra sociedad han mostrado una gran necesidad de nuestra ayuda, sino también que tengamos un amoroso aprecio entre nosotros y un gran respeto por la tarea que como instructores todos realizamos.

 

  Elección del método de PFN

Las parejas que llegan a un Centro para aprender el MOB usualmente ya han realizado una elección a la luz de sus vivencias pasadas. Algunas han abandonado métodos anticonceptivos, algunas han encontrado que los programas de fecundación artificial (FIV) han sido un fracaso y algunas han descartado el Método Sintotérmico (MST), por que han encontrado los cálculos del Ritmo y la Temperatura Corporal Basal (TCB) insatisfactorios, especialmente en casos de ovulación retrasada, por ejemplo durante la lactancia, estrés severo, o en los años previos a la menopausia y también después de abandonar la medicación anticonceptiva cuando pueden presentarse varias alteraciones fisiológicas. En algunos casos las parejas nos han contado que esta insatisfacción había desembocado en abstinencia durante muchos años, con el consecuente malestar y algunas veces serios disturbios matrimoniales con frustraciones, alcoholismo e intenciones de recurrir a soluciones quirúrgicas para el control de la fertilidad. También hubo hijos infelices.

Las parejas que no tienen ideas previas sobre las metodologías disponibles lógicamente esperarán que los que se presume que son los expertos, les aconsejen usar el que se considera el mejor método. También es lógico suponer que ellas serán aconsejadas de acuerdo a lo que el experto cree que es la mejor opción. Las parejas no esperarán que se les aliente a usar un método considerado como el segundo mejor por los expertos o aquel método en el cual el experto no tiene confianza o es incapaz de enseñar profesionalmente, del mismo modo que en la práctica médica los pacientes al no ser competentes, aceptan el consejo de los profesionales y no se espera que elijan su propio tratamiento. Esto sería considerado contrario a la ética profesional.

 

  Indicadores de uso corriente en la PFN

Los indicadores más comunes utilizados en la PFN son los siguientes:

(a) cálculos del Ritmo;

(b) respuesta del moco cervical a las hormonas ováricas;

{c) Temperatura Corporal Basal (TCB);  

(d) dolor;

(e) hinchazón de la vulva (edema vulvar);  

(f) sangrados;

(g) autopalpación del cuello cervical;

(h) signo del ganglio linfático inguinal;

(i) respuesta vaginal a las hormonas ováricas;  

(j) monitoreo de las hormonas ováricas, utilizando el Monitor Ovárico del Profesor J. B. Brown.

El MOB utiliza:  

(i) la respuesta del moco cervical;

(ii) la respuesta del flujo vaginal;

(iii) sangrados;  

(iv) hinchazón de la vulva.

En forma auxiliar también se usan, por ejemplo la TCB, el signo del ganglio linfático o el monitoreo hormonal con el Monitor Ovárico. Fue mediante el estudio individual de los distintos indicadores realizado entre 1953 y 1969, para obtener lo mejor de cada uno de ellos, que finalmente arribamos a la versión definitiva del Método de la Ovulación. En este trabajo fuimos asistidos principalmente por los estudios de laboratorio del Prof. James Brown desde 1962 en adelante y por el Prof. Erik Odeblad desde mediados de los años 70.

 

  Estudios inicialesnitial

El estudio de la PFN comenzó en Melbourne, con el Método del Ritmo o Método del calendario, el cual como era bien conocido, solo era confiable si la mujer tenía ciclos regulares. Durante nuestros primeros 2 ó 3 años se hicieron cambios en la enseñanza de los cálculos del Ritmo y fue entonces cuando el Dr. John Billings descubrió la importancia radical del moco cervical en el logro de la concepción y como un indicador de fertilidad durante su búsqueda en la literatura científica disponible (Billings, 1983). Luego siguieron los estudios clínicos los cuales revelaron que la aparición del moco cervical durante el ciclo era una observación común en todas las mujeres fértiles. Las observaciones del moco por parte de las mujeres se vincularon a los problemas en la irregularidad de la ovulación inmediatamente y confirmaron que la mujer podía reconocer el signo del flujo mucoso como un indicador de fertilidad dos semanas antes de la menstruación. Algunas mujeres no pudieron seguir las enseñanzas de los instructores de sexo masculino. Por esta razón se agregó la Temperatura Basal como un complemento al signo del moco cervical. A lo largo de las décadas del 50 y 60 el sacerdote Maurice Catarinich, quien era un experto consejero para parejas con problemas, particularmente en el campo de la infertilidad, se especializó en la enseñanza de la TCB. El formuló excelentes guías y condiciones de uso desarrollando gráficos comprensivos y la línea marginal. El insistió en el hecho que la temperatura debía ser tomada bajo condiciones específicas y registrada diariamente, no sólo cuando se pensaba que la ovulación era inminente. A veces la detección de la ovulación se pasaba por alto si no se registraba diariamente la temperatura desde el comienzo del ciclo. Las observaciones del moco se hicieron y registraron bajo condiciones específicas. La temperatura y el moco se registraron en forma separada, igual que los otros indicadores, de modo de evitar su mutua influencia.

 

  El indicador de la Temperatura Corporal Basal (TCB)

La TCB es un indicador hormonal que responde irregularmente al aumento de la progesterona, el cual ocurre sólo después que se produjo la ovulación. Este indicador está influenciado por estados febriles, alcohol, medicación antidepresiva y otras circunstancias. Ya que la elevación de la TCB indica que la ovulación ha ocurrido, aunque sin dar una información precisa de cuándo, se encontró que esto era útil en algunos casos de infertilidad para establecer si la ovulación estaba efectivamente produciéndose. Sin embargo, como la elevación de la TCB usualmente ocurre sólo después de la ovulación, no era útil porque ya era demasiado tarde para lograr la fertilización. La TCB es útil para confirmar si un episodio de sangrado es menstrual o intermenstrual. También confirma un embarazo.

La TCB es útil para confirmar si un episodio de sangrado es menstrual o intermenstrual. También confirma un embarazo.

El concepto de estudiar los patrones es importante para la interpretación de todos los indicadores en la PFN, porque éstos pueden ser relacionados con precisión variable a los patrones hormonales. Al usar el indicador de la TCB, como ya se ha mencionado, es importante que se registre diariamente el patrón completo desde el comienzo al final del ciclo bajo las condiciones especificadas. En la presencia de un síntoma de moco escaso, por ejemplo al abandonar la píldora anticonceptiva, el uso de la TCB ha sido ventajoso. Generalmente, sin embargo, una mujer identificará la verdadera menstruación mediante el reconocimiento del día cúspide o sabrá si está embarazada porque la menstruación no ha comenzado en el intervalo apropiado habiendo tenido relaciones sexuales durante el tiempo que fue reconocido como fértil. El sangrado intermenstrual abundante a veces oculta el síntoma del día cúspide. Las reglas del Método Billings cubren toda situación de sangrado (ver Billings et al, 1989; Billings and Westmore 1992), de modo que la concepción no ocurrirá inesperadamente. El método Billings no recomienda tener relaciones sexuales durante los días de sangrado abundante en contraste con las indicaciones de algunos métodos sintotérmicos.

En el uso del método multi-indicador o Sintotérmico el componente del moco está supeditado a los cálculos del Ritmo en la primera parte del ciclo aún cuando hay evidencia científica irrefutable de la validez de las Reglas de los primeros días del MOB, avalada por estudios de campo e investigaciones comprobadas por más de 25 años. Estas reglas excluyen las relaciones sexuales durante los días de sangrado menstrual intenso. Es bien conocido el hecho que ocurren algunos embarazos al ignorar esta regla. Cuando la mujer aprende el MOB, ella puede identificar la ocurrencia de una ovulación temprana. En algunos casos de aparente infertilidad es necesario superar cualquier tabú contra el uso de los días de sangrado, porque la mujer que permanentemente tiene ciclos cortos no logrará un embarazo a menos que tenga relaciones sexuales en los primeros días del ciclo. 

La “regla de las noches alternas”, una de las Reglas de los Primeros Días, es necesaria para asegurar que la mujer no confunde sus observaciones por el flujo de fluido seminal, proveniente de una relación sexual de la noche anterior. El cálculo del ritmo elimina esta regla y evita el reconocimiento del patrón básico infértil (PBI) y el momento de cambio, el cual es crítico para determinar el comienzo de la posible fertilidad.

Es en este punto, donde vemos una de las diferencias importantes entre el MOB y el MST. Si se enseña que las observaciones del moco deben ser chequeadas por los cálculos del ritmo, la mujer no ganará confianza en sus observaciones, y en verdad, no podrá realizar observaciones precisas si tiene relaciones sexuales en días consecutivos. De esta manera se le negará a la mujer la valiosa experiencia de aprender a identificar su PBI en ciclos promedio. Más tarde en el ciclo, su confianza en el moco estará sujeta a la elevación de la TCB. Esto marca la segunda diferencia importante. Cuando llega el momento de confiar plenamente en el Patrón Básico Infértil, una vez que se ha suspendido la ovulación, la mujer necesitará superar su desconfianza en la percepción del moco, el cual en adelante deberá ser usado sin el chequeo con los otros indicadores. Asimismo la instructora debe ganar confianza en la eficacia del MOB porque es todo lo que queda -tan bueno y confiable ahora como lo fue cuando los ciclos de la mujer eran regulares y fértiles- pero ahora se necesita mucho reaprendizaje, antes que se establezca la confianza de la mujer y la instructora en los patrones mucosos. Las Reglas de los primeros días y del día cúspide permanecen vigentes en todas las circunstancias en la transición hacia el climaterio y aún mas allá cuando la mujer ha dejado de ovular en forma permanente.

 

  Moco Cervical como Indicador

El moco cervical señala la función del cervix, el cual es sensible al estímulo de las hormonas ováricas. Está científicamente comprobado que el moco cervical proporciona el indicador más preciso. Esto no debería sorprender, porque sabemos que el moco es el ingrediente esencial de la fertilidad, siendo responsable de la salud de los espermatozoides. Puesto que el moco también señala el signo de la fertilidad, el cual la mujer reconoce fácilmente, es lógico considerarlo como el más preciso de los indicadores, y usarlo como un método confiable de definir la fertilidad o infertilidad. En algunos estados fisiológicos el cervix puede no responder al estímulo de las hormonas ováricas, por ejemplo cuando el cervix envejece, y también algunas veces en mujeres muy jóvenes. Al no producirse el moco con características fértiles, el cérvix confiadamente le indica a la mujer que es infértil. En estas condiciones las células espermáticas no sobrevivirán. El cervix por lo tanto, es un indicador confiable de fertilidad e infertilidad en todas las circunstancias fisiológicas. Una elevación de la TCB siguiendo a una ovulación, con un cervix que no responde a las hormonas y sin ningún síntoma mucoso, no indica fertilidad. La mujer que conoce el MOB identifica su infertilidad en el ciclo.

Además de la respuesta del cervix que produce el flujo mucoso, la vagina también responde a niveles ligeramente elevados de estrógenos y produce un flujo producto del descamamiento de las células intermedias de la pared vaginal (Odeblad 1989). Esto ocurre particularmente en las etapas de amamantamiento, premenopausia y otras donde se demora la ovulación. El MOB utiliza toda esta información para definir el Patrón Básico Infértil. El reconocimiento del PBI, el cual puede ser de días secos o bien compuesto por un flujo vaginal sin cambios día tras día en la vulva, es una contribución única del MOB y permitió resolver los “casos difíciles” que los otros indicadores no podían. El PBI refleja un nivel bajo de estrógenos en la fase preovulatoria del ciclo, demasiado bajo para estimular el moco cervical y por lo tanto sostener las células espermáticas.

El PBI también será evidente en aquellas circunstancias en las que el cervix no responde a una elevación de estrógenos y no produce moco que dé sustento a los espermatozoides. Esto demuestra lo aconsejable de estudiar los patrones dentro del ciclo. El PBI es un patrón sin cambios que refleja básicamente un nivel bajo de estrógenos, o puede resultar del hecho que el cérvix no está respondiendo a las elevaciones de los estrógenos. El patrón de fertilidad, por el contrario, es un patrón cambiante, que refleja un nivel en constante ascenso de los estrógenos a medida que la mujer se acerca a la ovulación. A menudo uno o dos días antes del Día Cúspide, se observa la máxima cantidad de moco, el cual forma pronunciados hilos o filamentos. El Día Cúspide es el último día de sensación resbalosa, producida por las secreciones del moco tipo S y P (Odeblad 1994). Muchas mujeres perciben muy cerca del día cúspide una suave turgencia vulvar, la cual describen como un “fat feeling”. Al día siguiente de la cúspide hay un cambio abrupto de sensación, que ahora es de sequedad o pegajosa si hay moco presente pero ya no se percibe sensación húmeda ni resbalosa..

En los tiempos en que rutinariamente enseñábamos el Método de la temperatura junto con el síntoma mucoso, veíamos que a menudo en los registros las mujeres habían marcado el día cúspide incorrectamente. Cuando les preguntábamos “¿por qué marcaron el día cúspide aquí?”, ellas solían contestar “porque la temperatura subió”. No es correcto decir que el moco y la temperatura siempre se correlacionan debido a las imprecisiones del cambio de la temperatura. Mientras algunos instructores del MST declaran que la TCB es el sine qua non de los métodos, otros notablemente como el Prof. Joseph Roetzer, nunca contradijeron el síntoma del día cúspide del MOB para ubicar el comienzo de la infertilidad post ovulatoria.

Hacia el final de la década del 60 abandonamos los cálculos del ritmo y las tomas de la TCB de nuestra enseñanza habitual, entonces el Método de la Ovulación prosperó. Simplemente habiendo declarado al moco como indicador suficiente, las mujeres se concentraron en éste y se formularon y verificaron hormonalmente las reglas del método. A mediados de los años 70 las reglas fueron otra vez verificadas por el Prof. Odeblad con sus estudios del cervix. Hacia el fin de los 60 las mujeres nos preguntaban repetidamente “¿por qué es necesario tomar mi TBC cuando puedo identificar el día cúspide tan claramente?” y “¿por qué debo continuar tomando mi temperatura si por meses enteros no me está dando ninguna información?”. Las mujeres que amamantaban nos decían “¿por qué debemos continuar registrando la temperatura si no nos brinda ninguna ayuda?”. Esto también fue una queja frecuente de las mujeres que habían llegado a la menopausia. Como resultado de enseñar sin la TCB, el método se volvió fácil y rápido de enseñar y aprender, especialmente cuando las mujeres aceptaron la responsabilidad de la enseñanza. El Método se simplificó y por supuesto fue muy conveniente porque no se necesitaba ningún tipo de dispositivos y las parejas rápidamente adquirían autonomía. Nos dimos cuenta entonces que esto tenía una aplicación universal para las personas de cualquier parte del mundo, en cualquier circunstancia y para todas las condiciones fisiológicas. Entonces con gran confianza introdujimos el método fuera del país, primero en Singapur, Malasia y Hong Kong en 1969 y luego al año siguiente en América Latina y en otras partes. Durante los últimos 25 años el resultado ha sido que el MOB es ahora enseñado en más de 100 países. Un relevamiento realizado en 1987 indicó que al menos 50 millones de parejas estaban usándolo, y el número aumenta cada año. Se ha estimado también que el 80% de la PFN en el mundo entero se basa en el MOB. En 1978 se realizó una conferencia internacional en Melbourne a la cual asistieron delegados de 48 países. El conocimiento del auténtico MOB fue entonces difundido aún más ampliamente.

 

  La TCB a veces es útil como indicador

Nosotros estuvimos y todavía estamos dispuestos a usar la TCB si parece que será útil para la pareja. Hubo ciertas circunstancias donde el cervix no producía ningún tipo de moco, por ejemplo después de una intervención quirúrgica. Para estas mujeres nosotros usábamos la TCB hasta que la mujer se volviera familiar con su signo mucoso ahora reducido, enfatizando el síntoma de la sensación como un elemento fundamental en la enseñanza del MOB. Las mujeres ciegas pueden usar el método satisfactoriamente. Al enseñar, sin embargo, nosotros tratamos de comenzar ayudando a las mujeres a entender todo cuanto puedan sobre el signo mucoso. Cuando la mujer se acerca progresivamente al fin de su fertilidad, ella ovulará con cada vez menor frecuencia y eventualmente dejará de hacerlo y entonces llega el tiempo de confiar plenamente en el signo mucoso. Es ahora cuando la TCB dará cada vez menos información y finalmente ninguna en absoluto y es debido a esta inseguridad que se produce la abstinencia total.

Si se considera necesaria la medición de la TCB o la pareja la solicita, entonces ciertamente se enseñará. La primera enseñanza siempre es el patrón mucoso y esto permanece preeminente aún cuando se usen otras adiciones. El objetivo es equipar a la mujer para que se desenvuelva sin estas ayudas y adiciones una vez que el problema se solucione. Cuando una pareja desea pasar del MST al MOB, el procedimiento actual consiste simplemente en separar las diferentes técnicas y estudiar cada una completamente. De este modo podemos demostrar la eficacia del MOB y permitir que las parejas elijan abandonar la medición de la TCB, lo que habitualmente hacen, aunque les guste usarla en ocasiones.

Si está disponible el Monitor ovárico del Prof. J. Brown, el cual da información sobre el ciclo completo así como la detección de la ocurrencia y ubicación temporal de la ovulación, éste reemplaza la TCB. El monitor ovárico es de excepcional valor en casos de infertilidad asociada a un síntoma mucoso pobre, o en parejas que intentan lograr un embarazo después de abandonar la medicación anticonceptiva; en estos casos tanto la fisiología de la vagina como la del cervix puede haberse alterado, haciendo sumamente difícil de identificar un tiempo ocasionalmente restringido donde la concepción pueda ser posible.

En la aplicación del MOB para evitar un embarazo en los casos donde el signo mucoso es poco fértil como, por ejemplo, cuando una mujer se aproxima a la menopausia con el envejecimiento del cervix, el procedimiento consiste en seguir las Reglas de los Primeros días. Mediante la aplicación de estas simples directivas durante meses y años donde la ovulación se hace esporádica o llega a su fin, las parejas estarán seguras y libres en su elección de evitar la concepción.

Si lo que se intenta es lograr el embarazo es importante el síntoma del día cúspide con características de fertilidad. La sensación resbalosa a nivel vulvar sin moco visible es una importante consideración. El reciente descubrimiento del Prof. E. Odeblad del moco de tipo P en el momento del día cúspide (Odeblad, 1994) da un respaldo a las observaciones de la mujer. En estrecha cooperación con el Prof. Brown, quien desde 1962 realizó miles de mediciones hormonales ováricas, se han dado validez a los principios básicos y las reglas del MOB, documentándose también las deficiencias de la TCB, por ejemplo, falta de ascenso de la temperatura en ciclos con ovulación comprobada, ascensos en la fase lútea tardía particularmente en etapas premenopaúsicas y también ascensos preovulatorios.

 

  Otros indicadores

Todos los otros indicadores mencionados fueron cuidadosamente estudiados y evaluados hormonalmente en el transcurso de nuestro continuo programa de investigación. Se encontró que el sangrado intermenstrual y el dolor no eran indicadores confiables. Ahora todo tenía que ser relacionado al síntoma mucoso como la referencia realmente confiable.

La autopalpación del cervix nunca ha sido enseñada en conjunto con el MOB. Esta práctica es juzgada médicamente inaceptable, especialmente por el peligro de causar erosión microscópica en el revestimiento del cervix el cual es un epitelio de un órgano interno similar a lo que ocurre encima del canal anal. Este daño facilita la entrada de microorganismos, especialmente infecciones virales, por ejemplo HIV. Es fácil comprender como las relaciones por vía anal conducen con facilidad a la expansión del SIDA.

La autopalpación del cervix interfiere con la selección del esperma (Odeblad 1989). Este autor sostiene que el cervix es un órgano tan delicado como el ojo. Además de esto, muchas mujeres encuentran la instrucción de palparse el cervix como algo repugnante. Algunas veces recibimos informaciones que esta práctica podría estimular y producir efectos masturbatorios. No se logra con ésto información adicional, porque la observación del moco en el cervix sólo producirá confusión. Las características del moco cambian a medida que atraviesa la vagina debido a la fisiología de la pared vaginal, especialmente la parte inferior en las Bolsas de Shaw, donde el moco se deshidrata por la liberación de manganeso bajo la influencia de la progesterona. Debido a ésto, las observaciones a nivel de la vagina superior y la vulva serán contradictorias. Las observaciones a nivel vulvar hechas por las mujeres de modo natural mientras caminan normalmente han sido evaluadas por los estudios hormonales del Prof. J. Brown (Billings et al , 1972; Brown et al, 1983) y verificados por los estudios cervicales del Prof. Odeblad (Odeblad, 1994).

 

  Estudios de campo del MOB

A principios de los 70 estaba en marcha el ensayo de Tonga. Este fue el primer estudio fuera de Australia sobre la eficacia del MOB. Los resultados publicados en la revista Lancet (Billings et al,1972) informaron que el índice de embarazos relacionados con el método fue del 1% aunque más tarde se comprobó que realmente fue del 0%, ya que la pareja involucrada reveló la información relevante en una fecha posterior a la publicación. La tasa total de embarazos fue del 25% debido a parejas que eligieron conseguir un embarazo.

El estudio en mujeres menopáusicas conducido en Australia en la misma fecha aproximada mostró un índice de embarazos relacionado al método del 0% y un promedio total de embarazos del 1% debido a una pareja que deliberadamente salteó la regla del día cúspide, siendo influenciados por la gráfica de la temperatura para proceder de esta manera. Muchas de estas parejas habían tenido un reciente embarazo antes de aprender el MOB y esta fue la razón por la que buscaron información sobre el método. En ese entonces ya los cálculos del ritmo y la TCB habían sido eliminados de la rutina de enseñanza.

Con los años se han realizado muchas otras pruebas del MOB, incluyendo la prueba en 5 países de la Organización Mundial de la Salud en 1979-1980 (OMS 1981a, 1981b, 1983, 1984, 1987). Las pruebas más recientes en varios países del mundo muestran consistentemente que el índice de embarazos relacionados al método es menor del 1%. Estas pruebas han sido realizadas en India, Indonesia y Burkina Faso y las parejas participantes eran de comunidades cristianas, hindúes y musulmanas. El MOB ha probado ser universalmente aceptable y fue utilizado exitosamente entre parejas que son analfabetas y viven en pobreza extrema. El índice de continuidad en el uso del método es sustancialmente más alto que cualquier método reversible de anticoncepción. El MOB se ha establecido además como la primera medida a emprender para el manejo de la infertilidad aparente.

 

  SIDA, preservativos y el MOB

Muchas parejas están tratando de incorporar el uso de preservativos a la práctica del MOB, siguiendo las tendencias de los proponentes del “sexo seguro” en programas de lucha contra el SIDA. Hay una incompatibilidad biológica entre el uso del preservativo y el MOB, debido a que se producen secreciones después de un acto sexual con preservativos que interfieren con la adecuada evaluación del comienzo de la fase fértil y del síntoma del día cúspide. Se produce confusión y las parejas tienden a creer que están protegidas de la posibilidad de un embarazo e infección por HIV. El resultado es que entonces se usa abusivamente de la fase fértil para tener relaciones sexuales. Dado que el índice de embarazos con preservativos es de 5-15%, inevitablemente se producirán embarazos no deseados de tiempo en tiempo. Esto elimina la elección que las parejas deben realizar de ciclo en ciclo, porque ellas llegan a confiar en la acción anticonceptiva del preservativo. Esto introduce un debilitamiento en su cooperación y en la aceptación del bebé y puede crear una sutil discordia en la armonía matrimonial con una insidiosa tendencia a que aquella crezca indefinidamente. La protección contra la concepción en último término siempre significa un rechazo a una nueva vida. La completa acogida de un bebé crece en las parejas que confían en los métodos naturales y que aceptan la mutua responsabilidad de sus decisiones y acciones conjuntas.

Es una fortaleza del MOB que biológicamente no pueda ser usado conjuntamente con los preservativos. Los preservativos sí pueden ser combinados biológicamente con la TCB y con los cálculos del ritmo cuando estos signos son los esenciales para el método usado y el moco se considera de importancia secundaria. Todas las otras desventajas de los preservativos se vuelven obvias con el tiempo.

 

  Comentarios finales

Enseñar todos los indicadores, por lo tanto no es lo mismo que enseñar todos los métodos. No se puede declarar que se enseña el MOB como parte del método sintotérmico cuando el moco es simplemente otro indicador que se incorpora a un método de índices múltiples. El MOB debe ser enseñado y registrado en forma separada y así mantener su identidad. El PBI y las Reglas de los primeros días, el día cúspide y su regla son partes fundamentales del método. También lo son las técnicas de realización de las observaciones, su registro y sus interpretaciones. Igualmente importan las consideraciones asociadas no sólo con el valor fisiológico de cada fase del ciclo, fértil e infértil, sino también con su valor psicológico y espiritual. En la aplicación de las instrucciones del método y en el efecto que éste tiene en las relaciones conyugales, nosotros percibimos la inherente bondad de este estilo de vida para las parejas. Esto resulta en una aceptación de la naturaleza, del Creador, del niño y de cada uno de los cónyuges. La autoestima que logra una mujer al conocer sus patrones de infertilidad y fertilidad eleva su posición en muchas culturas donde el respeto por la mujer es bajo. Ella ahora tiene el poder de rectificar un desorden en su matrimonio, y también tiene los medios para que renazca el amor y el respeto de su esposo, quien puede haberla tratado bastante diferente de lo que su dignidad y vocación merecía.

El MOB no es un método anticonceptivo puesto que no suprime ni destruye la fertilidad ni implica colocar ningún tipo de barreras para obstruir el encuentro de los espermatozoides y el óvulo: no se enseña con el objeto de no tener hijos. Se enseña que cada fase del ciclo tiene su propio valor positivo. Siendo la fase fértil el tiempo propicio para la procreación, si los esposos toman la decisión prudente de postergar un embarazo, ésta se transforma en un tiempo que debe ser respetado, un tiempo donde el amor conyugal se demuestra como fidelidad, consideración y aceptación mutua de la renuncia a las relaciones sexuales. De este modo la fase infértil del ciclo llega a ser un tiempo de felicidad , de mutua entrega en gratitud, solidaridad y amor.

Todo esto es propio de la naturaleza humana, siendo la sexualidad una parte y que no tiene parangón con el reino animal. Así en el amor sexual humano, la libre voluntad e inteligencia se expresan completamente.

La eficacia del MOB ha sido reconocida por muchos años y ha significado una ayuda para muchos millones de parejas. La mejor parte que hemos descubierto, sin que nos percatáramos al principio, ha sido que el método refuerza el vínculo matrimonial, el crecimiento del amor y el respeto entre esposos con fidelidad y solidaridad en la familia. La responsabilidad y el amor por los hijos, con seguridad y felicidad para ellos es un efecto destacado.

Por último, y no menos importante, está el beneficio de la salud de la mujer que ha vivido su vida naturalmente en conformidad con el plan de Dios, y por lo tanto ha escapado a los estragos del arsenal tecnológico. Una buena salud reproductiva de la mujer es un derecho innegable. Uno de los grandes beneficios del MOB es que el registro de la mujer permite detectar anomalías causadas por patologías. El reconocimiento temprano de una anormalidad permite al instructor aconsejar la consulta a un médico para un oportuno diagnóstico y tratamiento. Cuando una mujer conoce su propio patrón normal, pronto pedirá explicaciones de cualquier cosa que considere anormal. Este es particularmente el caso en los cambios en el patrón de sangrado, que debe ser diagnosticado prontamente porque puede indicar la presencia de un tumor. Los instructores del MOB están entrenados y acreditados para reconocer estas anormalidades y remitir a los especialistas para su tratamiento.

 

  Referencias

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Billings, E. L., Billings, J. J., Brown, J. B., and Burger. H. (1972)"Symptoms and hormonal changes accompanying ovulation",  Lancet, 1. 282-4.

Billings, E. L. and Westmore, A. (1992).  The Billings Method, 3rd Edition.  [Anne O'Donnovan : Melbourne.]

Billings, J. J. (1983),  The Ovulation Method, 7th Edition. [Advocate Press: Melbourne.]

Brown, J. B., Harrisson, P., Smith, M. A., and Burger, H. G. (1983), "Correlations between the mucus symptoms and the hormonal markers or fertility throughout reproductive life",  Appendix 1 in The Ovulation Method, by J. J. Billings, 7th Edition, [Advocate Press: Melboume.]

Odeblad, E. (1989),  "The cervix, the vagina and fertility",  Appendix 1 in Billings Atlas of the Ovulation Method, 5th Edition by E L Billings, J. J. Billings, and N. L. Catarinich. [Ovulation Method Research and Reference Centre of Australia: Melboume.]

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